Buscaba la imágen de algún tipo de serpiente muy venenosa, y en su lugar encontré este Dodge Viper.
Es mejor, me disgusta ilustrar imágenes de las cosas que me causan repulsión, pero el contexto de lo que quiero externar puede quedarse íntegro.
Odio a las personas que andan esparciendo veneno, principalmente cuando lo hacen en tu contra y a tus espaldas... peor aún, cuando lo hacen con las personas de tu círculo cercano... y peor aún, cuando la persona que lo está haciendo como una práctica común (cual si fuese lo más inofensivo del mundo) hace no mucho tiempo decía -literalmente- que daba la vida por tí.
La ropa sucia se lava en casa... y de toda historia siempre habrán tantas versiones como protagonistas de la misma (en este caso... dos).
No quiero tener que balconear para dar mi versión, quienes realmente me conocen y la han escuchado saben a qué me refiero.
Si alguien tiene dudas, ya saben dónde encontrarme.
La vida me ha hecho inmune al veneno casi a la fuerza, pero aún así lastima.
Ya es 20 de noviembre, y la fecha amerita una imágen del mini clón revolucionario.
Definitvamente el mostacho no es lo suyo, además de que los Villistas, Zapatistas, Carrancistas y demás facciones revolucionarias lo usaban mucho más tupido.
Además es viernes, así que como decían por allá de 1910...
Comienzo estableciendo lo siguiente: sé lo que hice el viernes por la noche, mi compadre Armando comentó de manera breve por dónde se realizaron sus actividades, y mi compadre Robert... no externó su vivencia de la noche del 13, pero imagino que -santo y casto como es él- algo habrá tenido en su agenda.
Yo por primera vez salí con un grupo de compañeros del trabajo; en un par de oportunidades anteriores ya me habían hecho el favor de invitarme, pero por cruzarse con compromisos previamente adquiridos, pues no se había concretado... hasta el viernes.
El primer error fué apresurarse en aprovechar el 2 X 1 ofrecido por el lugar donde se llevó a cabo la reunión, así que la introducción temprana a cuatro 'Indio' de jalón... pues no fué una desición tan bien razonada. La ventaja es que hubo baile y el sacudir un poco el esqueleto (realmente ya tenía mucho -mucho- sin bailar [enorme aclaración... el baile es algo que no se me dá de manera natural] y a pesar de la oxidación, me animé).
Con la ayuda del movimiento el metabolismo pudo sortear los 4 cervezasos sin mayor bronca; pero a la llegada de una pequeña botella de Torres 10 de un galón de capacidad, se complicaron un tanto las cosas.
Ya comenté del efecto del lamparazo que el láser me provocó, toda la mañana del sábado veía las cosas de la misma manera en que una televisión mal sintonizada las proyecta -algo así como un eco visual-; un rato después de postear la referencia del láser, mi estómago me recordó que también la cena (que fué abundante contra mi costumbre) y la combinación Torres-Pepsi podían influír en el balance final; no me sentía en mi mejor momento.
La desición de terminar temprano la fiesta (a la una de la mañana, por lo menos por mi parte) contribuyó a que mi aparato digestivo no sufriese mayores consecuencias, aunque en otros asuntos -muy a mi manera- vuelvo a ser el mismo de siempre, dejarme llevar por mis emociones sin razonar dos segundos.
Haciendo a un lado la noche del viernes y sus repercusiones sabatinas (al menos en el primer tramo del día), surgió de manera espontánea la convocatoria a la tradicional botana, a la que mis compadres-tan dispuestos ellos- respondieron de manera prácticamente instantánea.
El leit-motif de la reunión para comer fué el partido de mi Puebla de la Franja, buscando ubicarse en una buena posición en la liguilla, que con el consabido frasco de Bachardeaux le blanc para que la comida resbale ordenamos con la idea de sentirnos mejor.
El Toluca nos puso un baile de dos goles cortesía de los errores defensivos y de media cancha; así sin más, por lo que el rival para el Puebla resulta ser Cruz Azul -quienes nos pusieron una arrastrada del doble de tamaño que el Toluca (4-0)- no hace muchos días.
El levantón lo vino a dar "la vocesota" de Dulce Jácome con quien tuve el honor de aventarme el "palomazo". Esta mujer realmente cuenta con una voz privilegiada y un estilo que realmente es para comentar, su rango vocal es súper amplio, y a más de uno nos dejó agradablemente sorprendidos de que en ese pedacito de mujer, venga un vozarrón tan, pero tan potente. Claro, que esto orilló a que una vez terminado el contenido del frasco, viniesen tres rondas más a puro copeo.
Y que nos vamos acordando de la pelea de Paquiao (o como quiera que se escriba) contra de Cotto... y que nos cambiamos de domicilio al Relax.
Para no cortar la inspiración, ordenamos un nuevo pedido de "bacalao sin espinas" en su presentación de 3/4... no haré el cuento largo; baste con decir que el anfitrión (Weaver) nos envió una "Rusa" a cada quien (así nos vería ya a esas horas de la noche). Ganó el filipino como era de esperarse, hubo otra pelea a dos metros de nosotros, pero no duró ni el round y la conversación siguió por un muy largo rato, así como la ingesta de destilado de caña.
La de la casa tuvo que ser otra Rusa, esta solicitada a voluntad.
Con el aventón del compadre Armando, el ingreso a mis aposentos habrá sido por ahí de 4:45 am -y en total estado de vigilia, el sueño... simplemente se me perdió, o se quedó en el Relax, no sé.
Encendí la lap y saqué -aunque el compadre no me crea- un par de pendientes relativos al trabajo, y otro que salió de mi ronco pecho y que no sé en que pueda acabar, pero como ya se lo comenté a la persona en cuestión, sé que solo viviré una vez y prefiero arrepentirme de externar las cosas que de no haberlo hecho.
Domingo a medio día... pero ¿qué me pasó?. Ni el baño con cambios de temperatura lograba sacarme de la sensación de haber regresado del espacio exterior; es más, desde temprano mi mini-clón comenzó con su muy poco prudente (para mi estado) diálogo mañanero... y así me habrá visto que optó por -literalmente- irse a fregar a su madre.
Como si bajaran del cielo, mis compadres y compañeros de sufrimiento llegaron con la solución al mutuo problema que para esas horas cargábamos a cuestas... teníamos que internarnos al barrio de Santa Bárbara y buscar un hospital especializado en este tipo de padecimientos. El que no se midió con el comentario fué Robert con mi look "agua-azulero" con el que salí a abrirles; lo único que pude hacer para mejorar el atuendo fué ponerme calcetas y calzarme los ténis.
Dios existe, es un hecho, la salvación llegó en forma de "Medusa" (cerveza, salsa, limón y ¡camarones!) empanadas de mariscos y varias delicias marinas a nuestra disposición -además de una michelada de postre-.
Rematamos un rato en el 'Museo'' previa adquisición de una docena de Indios que compartimos con el buen Lencho, para darle cerrojazo a la curación.
Como realmente ya me estaba rondando Morfeo invitándome a caer en sus brazos, decidí despedirme y regresar a casa a continuar la plática con mi madre; la ruptura definitiva es inminente y hay que sentar las bases de lo que será el futuro para los que estamos involucrados, pero llegó visita y la plática aún no concluye.
Lo que sí concluyó fué este largo y un tanto azaroso fín de semana.
¡Que viva la Revolución!
Postdata... sí hizo falta carne en el menú, pero ya será para la otra; hay que preparar el asador.
Anoche me cegó de manera directa un láser por un par de segundos. Hoy he tenido la impresión de ver cosas o imágenes que no están ahí luego de mirar dos veces el mismo lugar.
O es eso o algo me golpeó y ni cuenta me dí (cabeza dura a fin de cuentas).
Puede ser que ahora las desveladas incluyan ilusiones ópticas de cortesía al día siguiente... juro que bebí con moderación, así que no puedo atribuirle el fenómeno al brandy.
¿O es que mis neuronas ya salieron de vacaciones y yo no me he dado cuenta?
Simplemente cumplí un año más o acumulé otra década encima, punto.
Apuesto que con el montón de profecías e información fatalista (de hecho se estrena la película hoy) sobre el fin del mundo en el 2012, va a pasar exactamente lo mismo, ni más ni menos.
Ahí platicamos el 22 de diciembre del 2012, yo invito los tragos.
El inicio de la universidad distrajo un poco mi mente de la peor debacle emocional que había experimentado hasta entonces; el trago amargo que sobrevino a continuación de la graduación de la preparatoria sabía aún horrible, se sentía peor y dolía de manera insoportable.
El cambio de rumbo, compañeros, actividades, horarios y todo lo que trae consigo el inicio de la vida universitaria mitigaron en un porcentaje minúsculo el dolor, la confusión y la histeria de perder la batalla sin siquiera saber que me encontraba en medio de una.
El trayecto de la casa a la universidad regularmente tomaba unos veinte minutos, mismos que aprovechaba para escuchar música en el estéreo del coche, junto con los compañeros que cabían en el Renault (ah, ese Renault 18 rojo... *suspiro*).
Para octubre, llegó a mis manos el álbum "Hysteria" de Def Leppard, luego de varias visitas a la única tienda de discos que en ese entonces podía conseguir el álbum con cierta prontitud (importado) ya que en el Reino Unido y en Estados Unidos ya había salido a la venta a finales de agosto. Sabía que "algo" había pasado en el ínter del LP anterior (Pyromania) y este -ese "algo" fué la volcadura que sufrió el baterista Rick Allen en su Corvette la noche de año nuevo de 1985, donde el cinturón de seguridad le cercenó el brazo izquiero... el baterista perdió el brazo izquierdo-.
La espera para escuchar material nuevo de los de Sheffield había terminado, ya no había que darle más vueltas al casette de Pyromania, pero sí había que grabar uno nuevo de Hysteria para escuchar en el coche.
Todo iba súper bien, los primeros tracks, desde "Women", "Rocket", "Animal" eran lo que había estado esperando, y más. Cuando llegué a "Love Bites", tuve que hacer una pausa para pensar si dejaba la canción o no en el cassete... la herida aún dolía, y una power ballad hablando de un amor que muerde, pues resultaba igual que ponerle sal a la herida.
What the hell... que se quede -pensé- y seguí adelante, "Pour some sugar...", "Armageddon..." "Gods of war", "Don't shoot...", "Run riot" tenían lo suyo, aunque las dos últimas no las sentía tan buenas... y así llegué al antepenúltimo track del lado "B" del LP, la canción número 10 del tracklist del álbum, y la número uno en el soundtrack de mi vida.
La misma canción que le daba nombre al álbum... "Hysteria"
Quizá la escuché 10 veces antes de grabarla en el casette, intentando en cada una entender cada frase y cada palabra de la letra, no podía dar crédito a lo que mis oidos recibían de las bocinas del stereo Fisher que tenía en mi cuarto y que me golpeaban en el corazón como un mazo sin misericordia.
Ahí comenzó la historia de esta canción en mi propia vida, esa fué la primera aplicación práctica de lo que un poema con ritmo de rock a 104 bits por minuto se ha convertido en distintas épocas, con diferentes personas, y en diferentes situaciones; eso sí, la primera jamás podrá compararse a las demás -y viceversa-.
Sé que ya había posteado esta canción no hace mucho, pero este es el video original cuando aún vivía Steve Clark y Rick Allen hacía un gran esfuerzo por coordinar su único brazo y los dos pies con la adaptación que se hizo especialmente de un rig de batería para él.
La histeria va y viene, entristece y alegra, mata y da vida, nubla o resplandece, obscurece o ilumina, la histeria, la bendita histeria que padezco desde entonces, y no se me quitará nunca -y espero- que siga viviendo aunque quizá cambiando de forma, nombre y persona, no lo sé.
Out of touch
Out of reach, yeah
You could try to get closer to me
I'm in love
I'm in deep, yeah
Hypnotized
I'm shakin' to my knees
I gotta know tonight
If you're alone tonight
Can't stop this feeling
Can't stop this fire
I get hysterical
Hysteria
Oh, can you feel it (Oh can you feel it)
Do you believe it (Do you believe it)
It's such a magical mysteria
When you get that feelin' (When you get that feelin')
Better start believin (Better start believin')
Cause it's a miracle
Say you will, ooh babe
Hysteria when you're near
Out of me
Into you, yeah
You could hide
it's just a one way street
Oh, I believe I'm in you, yeah
Open wide, that's right
Dream me off my feet
Oh, believe in me
I gotta know tonight
If you're alone tonight
Can't stop this feelin'
Can't stop this fire
Oh
I get hysterical
Hysteria
Oh, can you feel it (Oh can you feel it)
Do you believe it (Do you believe it)
It's such a magical mysteria
When you get that feelin' (When you get that feelin')
Better start believin (Better start believin')
Cause it's a miracle
Say you will
Ooh babe
Hysteria when you're near
Come on
I gotta know tonight
If you're alone tonight
Can't stop this feelin'
Can't stop this fire
I get hysterical
Hysteria
Oh can you feel it (Oh can you feel it)
Do you believe it (Do you believe it)
It's such a magical mysteria
When you get that feelin',(When you get that feelin')
Better start believin,(Better start believin')
Cause it's a miracle, oh say you will,
Oh babe (Oh can you feel it)
Oh babe (Do you believe it)
Oh (I get hysterical)
Hysterical (Hysteria)
Hysteria (When you get that feelin')
You better believe it (Better start believin')
'Cause it's a miracle
Say you will
Oh baby
Say you will
(Get closer to me)
Get closer, baby
Baby
Closer (closer)
Closer (get closer)
Closer to me
Los dos primeros tercios de los noventas resultaron ser para mi una época sumamente hueca, casi de amnesia y ausencia totales.
Ya lo saben, el primero en reconocer su culpa, soy yo, pero por lo menos un puñado de sucesos durante los 90's marcaron mi vida de manera espectacular, imborrable, mortífera, suigéneris y un montón de adjetivos, que realmente sería hasta absurdo repetir.
En la vorágine de esa década donde mi vida pasó de tormenta a huracán a fin del mundo y todos los puntos intermedios, dos luces iluminaron mi vida como soles de esperanza.
Mis hijos mayores.
En los últimos meses de 1992 la vida me sonrió con el primero, y año y medio después, en 1994, una belleza de niña llegó a completar el cuadro de lo que para ese entonces era -según yo- una familia.
La transformación de mi vida y persona con la llegada de mis hijos (no había cumplido aún 23 cuando llegó el primero) fué radical, cambié a la persona que fuí, por otra totalmente diferente (hasta en el plano físico, subí una cantidad exagerada de peso) pero lo que por momentos (los más) me hacía poner los pies en la tierra era el tener entre mis brazos a mis niños, siendo unos bebés.
Ambos tienen personalidades y características diferentes, ambos llenan mi vida y mis expectativas de esperanza, junto con su hermano menor (para mi no existe el término medio-hermano... lo eres o no lo eres, así de simple).
Aunque la canción como tal se refiere en específico a una niña, yo siempre tomé el término child en la acepción de hijo (o hija) así que la dulzura de la sonrisa de ambos, el enorme gozo que me dan cuando los veo, y el verlos crecer como los jóvenes que ahora son, no tiene precio para mi.
She's got a smile that it seems to me Reminds me of childhood memories Where everything Was as fresh as the bright blue sky Now and then when I see her face She takes me away to that special place And if I'd stare too long I'd probably break down and cry Sweet child o' mine Sweet love of mine She's got eyes of the bluest skies As if they thought of rain I hate to look into those eyes And see an ounce of pain Her hair reminds me of a warm safe place Where as a child I'd hide And pray for the thunder And the rain To quietly pass me by Sweet child o' mine Sweet love of mine Where do we go Where do we go now Where do we go Sweet child o' mine
Escondite alternativo, hallazgo de valor incalculable para un junkie del ciber espacio. Cofre de ideas así como van saliendo; puede gustarles o no, lo cual puede (o no) serme indiferente.